Sin ponernos a discutir sobre una cultura que gira entorno a la fe ciega en la ciencia y en la técnica, solo afirmaré algo: hay momentos y epocas que marcan un parteaguas en las vidas, las individuales y las colectivas, sucesos se juntan en un instante, símbolos en la experiencia dan señales, se nos dan advertencias y augurios( Hace algunos años hubo un par de veces que jaurias de perros en las calles me daban señales de un cambio. Una noche, Durmiendo en una planta baja de Querétaro, vi a traves de la ventana a un perro salvaje, su repiración era tan profunda que me despertó, cuando voltié a la ventana, por su mirada, juré por alguna absurda e intutiva razón, que era una nagual)
Las fiebres que vienen de ningun lugar bajo la luna llena de un fin de año algo deben significar también. Toda la noche dando vueltas en un viejo colchón, bajo la luz blanca que seguía filtrandose a través de las nubes hasta las almohadas que cubrían mi cara, lo único que me salvaba de la nausea era la idea de -lo nuevo-, pues todo lo viejo, lo gastado, lo de antaño me quitaba la respiración. El sentimiento siguió hasta el dia siguiente. El sentimiento sigue hasta el día de hoy.
Gran revelación de la nueva decada, gran revelación de mi gran amigo, gran revelación de mi propia conciencia: se me había gastado el filo. Toda una odisea de aventuras y desventuras al otro lado del mundo, y lo había olvidado. ¿como queria cortar hacía el progreso con ese pedazo de metal que se había convertido en una cuchara boleada? ¿Queria comerme el destino como bolas de nieve?, quiza el chocolate lo haría elocuente, ¡pero que aburrición!. Dejando de lado el lenguaje simbólico que brinda seguridad a quien describe con el, me refiero a esa decisión sin límites que busca el progreso por el progreso, ese espíritu joven que se deja poseer por los demonios de la voluntad y el coraje embriagador. Que busca el cambio, que busca el nuevo color en lo grisaseo de la costumbre, que cree además en el amor como una energía que fluye con sensatez total. Podría poner la responsabilidad sobre el ambiente lánguido de nuestra ciudad, la comodidad de vivir con mis papás, la rutina de un trabajo que sobrepone los intereses de un proyecto sobre los de la humanidad misma, sobre los de mi salud misma, o el desazón de encontrar apatía ante los ideales personales que se perciben en una sola dirección, pero al fin de cuentas, es uno: Solía tener un filoso cuchillo adiamantado, que se estaba conviertiendo en una cuchara de madera, pero encontre la alquimia, me la mostró Yo, estaba extraviado en la base de mi cerebro.
Aunque estoy escribiendo en el calor del momento, en la ebullición de la revelación emotiva del instante, hay algo que se siente, es como la frase de Prisig en Zen & the art of motorcycle maintainance:
"Trials never end, of course. Unhappiness and misfortune are bound to occur as long as people live, but there is a feeling now, that was not here before, and is not just on the surface of things, but penetrates all the way through: We’ve won it. It’s going to get better now. You can sort of tell these things."
Mas decisión y menos suerte.
010210
Saturday, January 2, 2010
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